Experiencias

El gran batacazo de mi primer año de clase en Alemania.

-"Usted no puede  hacer eso"
-"Claro que puedo. Si tú no cumples en clase, eso tiene unas consecuencias"
-"Pero, legalmente no puede hacer eso"

Más o menos y a grandes rasgos esto fue una de mis conversaciones con un alumno de lo que en España sería 3º o 4º de ESO. A mí se me quedó cara de sota y tuve que ocultar la duda que me corroía por dentro en ese instante, "¿tendría razón este muchacho de 15 años que se negaba a asumir la responsabilidad de sus actos?"
Más tarde consultando con mis compañeros, descubrí que ni él ni yo teníamos razón.
Con esto quiero decir que son muchos los parámetros que un profesor debe controlar. En mí caso, el complejo entramado legal de la educación alemana me ha jugado más de una mala pasada. Si yo hubiera tenido tiempo de conocer adecuadamente la reglamentación educativa alemana, seguramente me habría ahorrado más de un disgusto y discusión.
No basta con ser un experto en la materia, hay que conocer también el tipo de alumnos con el que se trabaja, el entorno en el que se sitúa la escuela o la normativa escolar que rige (los alumnos conocen todos sus derechos, aunque no siempre tienen tan claro sus deberes).

Arrrrrrrg
Hay alumnos increíbles y alumnos que te hacer replantearte tu vocación. Sin embargo no debemos convertirlos en un asunto personal.
A mí, como a muchos, supongo, me ha costado más de una lágrima entender que muchos chicos sienten la necesidad de retarte, simplemente porque eres la profesora. Y llega un momento en que debes dejar de repetirte "¿qué hago mal?", para pasar al "soy un ser humano que se esfuerza por mejorar pero no soy superman".
Al final el esfuerzo de hacer clases más interesantes, con más sentido, más paticipativas e incluso más divertidas da su fruto: los alumnos aprenden y descubren el gusto por aprender algo nuevo.
Sin embargo me gustaría apuntar que en la vida es difícil conseguir el 100% de éxito en algo, de igual modo que es imposible conseguir siempre un 100% de aprobados o un 100% de interés máximo en todos los alumnos todos y cada uno de los días del año. Ni el profesor ni los alumnos son máquinas que trabajan siempre al 100% de rendimiento.

La organización lo es todo.

Pues sí, organizar tiempo espacio y materiales es básico para el desarrollo de la clase, del año escolar y... la relación con los compañeros.
Sí señor. Mi primer año como profesora en Alemania  vuelve a ser tema.

Situación: Examen de español.
Duración: 50 minutos

Las clases duran 45 minutos pero yo contaba con 5 minutos extra tomados del recreo de 15 minutos. Pero yo no había contado con la desgana de mis alumnos para colocar las mesas ni las discusiones por detalles del examen y conté el tiempo de examen desde que todos estuvieron colocados.
El resultado fue que tomé tiempo de la clase siguiente con el consiguiente enfado de mi colega.

Conclusión: Aprendí que debía dar a mis alumnos unas instrucciones claras sobre espacio, tiempo y materiales que debían cumplir si quérían disfrutar del tiempo establecido para el examen. Ellos y no yo, se convertirían en los responsables del éxito en la realización del examen y de conseguir el tiempo que necesitaban para realizarlo.

Los alumnos necesitan instrucciones claras y percibir que no cumplir ciertas normas, reglas, instrucciones o como se quieran llamar tiene también uans consecuencias claras.
Yo he aprendido a trompicones, pero desde ese momento mis alumnos recibieron instrucciones claras y precisas para este tipo de situaciones y tanto ellos como yo nos ahorramos situaciones problemáticas que nada tendrían que ver con el proceso de enseñanza.

Tormenta de ideas.

No hay nada mejor que sentarse en un sofá con un compañero y dejar que surjan ideas, unas detrás de otras. Así es como se nos ocurrían a una compañera y a mí las ideas más divertidas para nuestras clases.
Gracias a Rocío mis clases de español eran más dinámicas y más originales, entre las dos descubrimos que los lirbos son solo una guía.